NO

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Llegaron con los eucaliptos. Nadie sabe bien de dónde. Pero llegaron cuando los eucaliptos. Ahora los monstruos infestan el bosque. Nuestro bosque. Antes frondoso y bonito.

—Aquí Mara. Mara a Base. Hemos perdido a Roque. Repito. Hemos perdido a Roque.

—Aquí Base. Recibido.

Mara camina como puede, por un claro del bosque, tratando de sortear el desánimo y las irregularidades de un terreno pedregoso y muy seco. Se le escapa un sollozo al tiempo que tropieza con la raíz muerta de un alcornoque desaparecido. Mara no llega a caer, pero al equilibrarse roza el pulsador del walki talkie y el sollozo se cuela por el micrófono. Llega íntegro al receptor Base.

Transcurren unos segundos de silencio desconcertado e interferencias vacilantes.

—Todo saldrá bien, Mara. Cambio.

No es verdad. Mara lo sabe. Casi nada sale bien. La vida es siempre difícil, y desde hace un tiempo todavía más. Pero esa afirmación, hecha a varios kilómetros de distancia, reducida a impulsos eléctricos por la emisora Base, amplificada muchísimo por la antena de la colina, ha alcanzado tan convincente el walki talki que la reanima. Sí. Todo va a salir bien.

—Gracias. Muchas gracias. Corto y cierro.

El repentino chasquido de una rama, pocos metros a su espalda, la tensa.

...Que no sea uno de ellos. Que no sea uno de ellos. Por favor. Que no lo sea...

—Hola, Mara. ¿Eres Mara?

Mara se gira. Ve a un grupo de cinco.

—¡Dónde está Roque! ¿Cómo está?

El cabecilla alza la nariz y olfatea el aire.

… Son capaces de oler miedos, angustia, decepciones, tristezas...

Mara se pone en guardia. Intenta con rapidez sobreponerse al desánimo, para que no puedan meter la nariz en sus penas.

… Se alegrarán de tus dificultades y desgracias. Se fortalecerán con ellas y las usarán para debilitarte. Y si resistes, si tu ánimo, tu valor, tu fuerza sobreviven, sembrarán todo de mentiras. Inventarán problemas, críticas, protestas, harán lo necesario para ser capaces de sentir que te hundes mientras ellos se mantienen en la superficie, por encima de todo y de todos. Son así...

—¿Preguntas por Roque? Roque está aquí. ¿No lo ves?

Se apartan para dejar de ocultar a Roque. Está entre ellos. Con la vista clavada en el suelo. Sin decir palabra.

—¡Roque! Roque, mírame, somos amigos. ¡Roque! ¿Por qué haces esto? ¿Por qué ya no nos hablas?

—Roque ya no es tu amigo. Es nuestro amigo. Pero sabemos que te aprecia. Y estamos casi seguros de que le encantaría poder seguir siendo amigo tuyo. Quizá si te deshicieras de ese walki. Si dejaras de patrullar absurdamente este bosque. Si no fueras tan egoísta y pensaras menos en ti y más en Roque y en nosotros.

...Abusan. Exigen tu atención, tu tiempo, tus recursos. Como los eucaliptos, que succionan el agua para crecer y dejan el bosque entero marchito. Nuestro bosque, antes frondoso y bonito.

—¡No os acerquéis más. Os advierto que voy armada! No deis un paso más. Y tú, Roque, ¿cómo has podido hacernos esto? Traicionarnos así.

… Lo más importante, lo fundamental para salvar la vida, es no acceder a sus peticiones. Es difícil, porque acostumbran a fabricar escenarios oscuros en los que la perspectiva de una negativa se parece al más violento fin del mundo.

… Lo que más cuesta a un patrullero del bosque es aceptar que la única solución a veces es permitir que salte todo por los aires. Por más violentos que puedan ser estos fines del mundo, siempre son el comienzo de un mundo mejor.

—Tengo una granada de mano. Os lo advierto. La llevo enganchada al cinturón. Es un NO. El NO es altamente explosivo y estoy dispuesta a soltarlo, porque esta situación es inaceptable. No me importan las consecuencias.

… Cuando todo salte por los aires hay que mantener la calma. Esperar a que se disipen la confusión y el humo. Los primeros rayos de sol confirmarán que los monstruos habrán huido. Son cobardes...

… Tal vez Roque desaparezca con ellos. Tal vez no...

… Llevará tiempo. Tal vez mucho tiempo. Pero el bosque, nuestro bosque, volverá a ser frondoso y bonito.

Mara respira con profundidad y se lleva la mano al cinturón.

Todo va a salir bien.


©Laura Rivas Arranz

Ilustración de la portada: KELLEPICS (pixabay.com)

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