Precipicios de interior



PRECIPICIOS DE INTERIOR

Salí de casa con el optimismo absurdo que incubo siempre al final de los fríos. Del invierno quedaba apenas alguna rama desnuda en plataneros perezosos.

Lo primero que noté fue que perdía pie y todo contacto con el firme de la calle. Comprendí que el suelo se había abierto bajo mis pies.

Aquel lunes, alrededor de las once, con la ciudad llena de sol y de olor a bosque, caí en el agujero.

Nos habían avisado de la extraña epidemia por televisión, por internet, por radio. Recomendaban que nos moviéramos con precaución. Pisando sólo tierra muy firme. 

Como si fuera tan fácil.

Mientras caía no tuve miedo. Sólo recuerdo incredulidad. Lo que hasta ahora siempre le había pasado a otros me estaba ocurriendo a mí.

Ahora habito como puedo este subsuelo húmedo y oscuro.

Allí arriba, donde el aire y el sol, se ha quedado algo parecido a mí que no puedo ser yo porque yo estoy aquí abajo.

Mi familia, mis amigos me hablan como si estuviera normal. Pero estoy abajo. Donde ni el aire ni el sol me alcanzan.

Hay más gente aquí conmigo. Somos muchos. Con los que más hablo son Marcos y Violeta. Escuchamos los informativos con atención . Dicen que no nos abandonan. Que están buscando el modo de rescatarnos.

Dicen.

Dicen.

Dicen que no es fácil. Eso nosotros lo sabemos bien.

Los días buenos Marcos, Violeta y yo ,después de los informativos, inventamos artilugios para escalar a la superficie. La última vez, Violeta casi se rompe una pierna.

Lo conseguiremos. Un día. Seguro.

©Laura Mª Rivas Arranz
Fotografía: Morethanordinar (morguefile.com)


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Comentarios

  1. Nunca es fácil salir de nuestros precipicios interiores y volver a la superficie, allí donde parece que seguimos como si nada y nadie se da cuenta de lo lejos y hondo que estamos.
    Me ga gustado.
    Besos

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    1. Gracias Lorena! me alegra mucho que te haya gustado. Muchísimas gracias por leer y por regalarme tus comentarios siempre interesantes. Tengo pendientes visitas a tu blog que siempre me muestras libros que después de leerte yo también necesito leer!! Un besazo enorme

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  2. Francamente bien. Dejas al lector con ganas de conocer qué son esos precipicios físicos o mentales. Saludos

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    1. David, qué bien que te haya gustado. Yo creo que el problema de los precipicios mentales y físicos es eso que dices, que no los conocemos bien y por eso nos caemos hasta el fondo cuando menos lo esperamos. A lo mejor por eso el cuento termina sin detallar en qué consisten los precipicios en los que están atrapados los personajes. Muchísimas gracias por leer y por tomarte el tiempo de dejar tu comentario. ¡Saludos!

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  3. Muy interesante Laura,
    Me han gustado esas sensaciones que provocas con tus letras, despertando los miedos que tenemos y que no conocemos.
    Me quedan las ganas de saber más, qué pasa una vez que están allí abajo...
    Saludos

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    1. Gracias, Conxita! Me alegra que te haya interesado y también que te quedes con ganas de más. La verdad es qué saber qué pasa mientras están allí abajo también me da a mí ganas de saberlo. Dicen que aún en las peores circunstancias (y el agujero tiene pinta de ser bastante inhóspito) se abre paso la vida. Quién sabe, quizá me arremangue y baje al fondo a ver qué pasa y cuánto aguantan y si es posible un final feliz.

      Mil gracias por tomarte el tiempo de leer y dejar tus impresiones. ¡Saludos!

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