El sentido del viento (desenlace)

Hay relatos que nacen por casualidad y se desarrollan al calor de los oyentes, de los lectores, al calor de sus corazonadas. Éste es uno de esos relatos.

Gracias a los que participasteis leyendo el planteamiento del cuento y disteis las pistas para que la historia de Cloe y NIl continuara un poco más —a veces, “un poco más” es toda una vida—.  De corazón, gracias :-)


El sentido del viento

EL SENTIDO DEL VIENTO


EL PLANTEAMIENTO

(El cuento nació partido y está partido; hay cosas que no pueden cambiar).

EL NUDO

Una tarde de domingo, de frío y de niebla, una fila de gente espera que abra la taquilla de los multicines.

A tres kilómetros de allí, una corriente de aire irrumpe de pronto en la calle Laguna. Levanta del suelo el tique de compra de un libro de poemas  —alguien lo adquirió a las diecisiete y veintiocho del día anterior—.

Cloe se sube el cuello del abrigo. Mira la gente por delante de ella hasta la taquilla. Descubre de pronto el inconfundible perfil de Nil. La cabeza siempre algo levantada, la espalda ligeramente cargada y su aire entre desvalido y rebelde. Nil mira hacia atrás y descubre de pronto los ojos de Cloe.

A la luz naranja de las farolas, el tique de un libro de poemas sobrevuela entre la niebla la calle Laguna, y Cloe sonríe a Nil como si de verdad lo conociera.

Al final de la sonrisa, deja que se le escape un “hola” alto y muy claro.

No sabe por qué lo ha hecho.

A lo mejor porque no puede aguantar más tanto frío. O porque no puede aguantar más a su alrededor la conversación tan competitiva de las amigas. O porque le da miedo entrar a ver la película y que Nil desaparezca para siempre en la oscuridad de una mini sala de cine.

Nil no sonríe, pero abandona su puesto en la fila y camina hacia ella.


La primera conversación entre Cloe y Nil es luminosa, salpicada de risas, de nervios y de ilusiones —o de verdades a medias—.

Las amigas se enfadan con Cloe por plantarlas en una comedia romántica y por marcharse con Nil a un drama belga.
 

EL DESENLACE

A tres años y medio de distancia de aquella tarde de domingo, de frío y de niebla, Cloe camina por la calle Laguna.

Por más que el sol brille sobre la ciudad, la calle Laguna discurre igual entre sombras, angosta, retorcida, sin encanto, expuesta al capricho de los vientos.

A Cloe le gusta caminar por la calle Laguna. A la altura del número cuatro, a eso de las dos y diez, suele todavía acordarse de Nil.


Ha oído que se marchó al extranjero; tal vez a Praga. No sabe bien.

A la altura del número siete Cloe ve a Nil, y el estómago de pronto se le encoje.

Pero no es posible que sea Nil; porque Nil se marchó al extranjero, tal vez a Praga. No puede ser Nil...

Pero es Nil. El estómago se le encoje; es Nil.

No debería, no tiene sentido, pero el estómago todavía se le encoje.

Se miran.

Nil aparta la vista, levanta la cabeza más de lo habitual y sigue su camino como si no la reconociera.

Cloe no se atreve a dar un paso en su dirección, y sigue caminando como si de verdad no le conociera.

Mira hacia atrás y lo ve alejarse con la espalda ligeramente cargada y ese aire entre desvalido y rebelde.

Un repentino viento helado desencadena la confusión entre los rizos de Cloe.

Bien mirado, no parece Nil. No puede ser Nil. A lo mejor no es Nil...

El viento levanta del suelo una bolsa de plástico grasienta —el día anterior contenía un cucurucho con media docena de churros—.

Un chico ligeramente cargado de espaldas camina por la calle Laguna con aire entre desvalido y rebelde. Una chica camina por la calle Laguna con el estómago desobediente y los rizos desordenados.

Dos extraños se cruzan, y una bolsa de plástico grasienta sobrevuela la calle laguna surcando el viento helado de la mañana


©Laura María Rivas Arranz

Fotografía: hotblack (morguefile.com)

Comentarios

  1. Me ha gustado más el desenlace que el nudo pero lo que más me ha gustado es el inicio de la historia. Que me he empeñado yo en que estos dos no se junten, vamos, si es que a veces soy muy mala con los personajes. Ay, esa calle Laguna.
    Besos!!

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    Respuestas
    1. Gracias, Lorena! Por volver a pasarte por la calle Laguna :) por leer y por dejar tu opinión. Besazo

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