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Mostrando entradas de diciembre, 2014

FELIZ AÑO

Se termina el año y lo de cambiar de dÍgito afecta. Miras al dos, al cero, al uno, sobre todo al cuatro — que se va — y no sabes qué pensar. ¿El año que viene será mejor? De siempre un cinco es mejor que un cuatro… Pero es difícil fiarse de un número nuevo y nos damos ánimo haciendo acopio de supersticiones de buena suerte… Que si uvas obligatorias, que si ritmo de deglución al compás de unas campanas, que si color rojo… Toda precaución es poca… Dos mil catorce me lo guardo en el álbum de recuerdos con sus tristezas y alegrías, sus sorpresas y decepciones, sus presencias y sus ausencias.  Quiero daros las gracias por estar ahí y por hacer este año difícil un poco más fácil. Mil gracias a todos por hacer realidad el sueño de mi primera novela, por el cariño con el que habéis acogido mis historias y por las toneladas de ánimo que me regaláis. Un beso grande y el deseo de que 2015 sea un gran año para todos. ¡Gracias!

El Hombre de Negro

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“Si el tiempo real y el de los sueños coincidieran, cabría la posibilidad de que se encontrara conmigo un poco más allá, antes de llegar a las últimas rocas […]” Carmen Martín Gaite. "El cuarto de atrás" Yo, mientras escribía El cuarto de atrás, "vi" al hombre de negro.
Carmen Martín Gaite.


EL HOMBRE DE NEGRO
La primera vez que dudé de él fue en un mercadillo. Era un domingo soleado y frío. Yo miraba unas pulseras de cuero:

—Son bonitas, ¿qué te parecen?

Él no me respondió.

Me giré buscándolo. No estaba.

La dueña del tenderete me miró extrañada y se lo expliqué:

—Estaba hablando con mi novio, que hace un momento estaba aquí.

Y acompañé la explicación de una risa desganada. No sé por qué.

Las pulseras me gustaron mucho pero no las compré. Y tampoco sé por qué…

—¿No las has comprado?

Él me lanzó la pregunta de pronto y por la espalda; lo recuerdo bien. Y me sobresaltó.

—¿Dónde estabas?

—Aquí.

—Pues no te veía

—Pues estoy aquí.

La segunda vez que dudé de él fue a la p…