¿Es ella Fabiana?




¿Es ella Fabiana?


Señalo a la mujer con vestido y velo negros, sentada en una silla el día de su boda. Junto a ella, de pie, el marido bigotudo y alto. Los dos nos observan serios desde el cartón de la fotografía. En él casi nunca nos fijamos.

—Que si es ésta Fabiana…

Insisto, aunque ya sé que es ella.

—Que si hija, que ésa es Fabiana. Pobrecita…

Y yo miro la fotografía, como he hecho siempre desde pequeña. Fijándome mucho en los ojos de Fabiana, pequeños y grises.

En la siguiente página del álbum, cubierto por el papel de seda, el auto judicial, amarillo ya, expone borroso los hechos: “La imputada, descuidando por completo las labores propias de su sexo, se abandona cada mañana al sol en un taburete a la puerta de su vivienda, sin otra actividad que insultar a todo ciudadano de bien que por allí acierta a pasar”.


El juez en ningún momento se duele del insulto recibido las tres mañanas de los hechos. Sin embargo hace constar, con sorpresa y tristeza extrema, la desidia vecinal, pero sobre todo la familiar, que no han puesto coto a las imprecaciones de la demente, provocando su necesaria intervención en auxilio de la enferma. Por lo expuesto: se dictamina el ingreso inmediato (al final, fue perpetuo) de la misma en la Casa de Dementes, para que los doctores le dispensen los cuidados que necesita y merece.

Una de mis tías abuelas la visitaba cada fin de semana con una cesta del brazo repleta de chorizo, salchichón y queso. La tía abuela Fabiana se había vuelto un manojo de huesos.

Nadie sabe qué pasaba por dentro de Fabiana: “Ah, ah, Fabiana…,pobre Fabiana”. Es la única explicación que obtenemos: “Pobre Fabiana”. Todos coinciden: “La pobre Fabiana…”

Cierro el álbum viejo, porque me avisan que la comida está ya en la mesa.

—¡Venga! ¿Qué haces ahí sola mirando la pared con esos ojos de loca?

Me río y me quedo pensando en mis ojos de loca; pequeños y grises, como los de Fabiana…


© Laura Mª Rivas Arranz
Todos los derechos reservados



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Comentarios

  1. Respuestas
    1. Sí; pobre Fabiana, la verdad que todos coinciden... ;)

      ¡¡Muchas gracias, YolY!! por leerlo y por comentar!! ¡Besos! :)

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  2. Chica, de ternura paso al final a cierto estremecimiento y congoja. Con tus relatos una siempre se queda pidiendo más...
    Besines,

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    1. Muchas gracias, Carmen!! Lo del estremecimiento y la congoja a mi también me cogen por sorpresa no te creas! Besos para ti también :)

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  3. Respuestas
    1. Muchas gracias! Me alegra que te haya gustado. Y gracias también por dejar un comentario ¡Saludos! :)

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  4. Sencillo y directo: me encanta.....

    Pobre Fabiana...

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    1. Si, la pobre... ;) Muchas gracias, Ahorso. Por la visita, por tu lectura y por el comentario. Me alegra mucho que te haya gustado ¡Saludos!

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  5. Pues a mi me ha hecho sonreír al final... A pesar del triste final de Fabiana, no toda ella muere; algo sobrevive... en unos ojos pequeños y grises. Eny.

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    1. Muy cierto, Eny! Y además que a pesar del final triste la locura de Fabiana tiene un no sé qué medio rebelde que me atrae mucho. Gracias, Eny

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